La disputa por la tierra en Bolivia —visibilizadas en el acaparamiento, la expansión de la frontera agrícola, los avasallamientos, la distribución desigual, o la falta de dotación de territorio— es una problemática amenaza a comunidades indígenas y campesinas que tienen dificultades para garantizar el control y la sostenibilidad de sus territorios. Este eje pone el foco en la tenencia de la tierra, los conflictos territoriales y la necesidad de fortalecer formas de gestión que protejan tanto los derechos colectivos como los ecosistemas.
Los pueblos indígenas y las comunidades campesinas enfrentan múltiples amenazas que afectan sus derechos, sus formas de vida y su capacidad de decidir sobre sus territorios y recursos naturales. La falta de consulta previa efectiva, la desigualdad en el acceso a la tierra y la debilidad de espacios de representación y participación profundizan estas vulnerabilidades. Para impulsar la defensa de los derechos territoriales, ambientales y colectivos de campesinos e indígenas es necesario fortalecer sus organizaciones y su participación colectiva para que puedan ejercer plenamente sus derechos y construir agendas propias frente a los actuales desafíos.
El modelo económico basado en la extracción intensiva de recursos naturales y la expansión del agronegocio está transformando profundamente los espacios rurales y los sistemas alimentarios del país. La ampliación de la frontera agrícola, la minería, la explotación hidrocarburífera, la explotación de madera generan impactos sociales, económicos y ambientales que afectan especialmente a los ecosistemas y a la población general. Es necesario un análisis crítico de estas dinámicas, sus consecuencias sobre la tierra, el agua, los bosques y la producción de alimentos, promoviendo debates y propuestas orientadas a modelos más sostenibles, equitativos y respetuosos de la vida.
Los incendios, las sequías, la contaminación y la pérdida de bosques ya no son eventos excepcionales, sino señales de una crisis ambiental cada vez más profunda. Estos eventos son transversales a todas las problemáticas antes descritas. Sus efectos golpean con mayor fuerza a las poblaciones indígenas y campesinas, que dependen directamente de la tierra y los recursos naturales para sobrevivir. En este enfoque temático se busca comprender las causas y consecuencias del deterioro ambiental, promover respuestas frente al cambio climático y aportar a la construcción de alternativas sostenibles que prioricen la protección de la vida y de los bienes comunes.
La gestión estatal de tierra y territorio se ha limitado a la legalización de la propiedad agraria y la dotación de tierras fiscales. No ha cumplido la redistribución equitativa de tierras. Los territorios indígenas son sometidos a grandes presiones: normas estatales que permiten el ingreso de actividades extractivas, migraciones y asentamientos no planificados, reglas que privilegian la tala y quema de bosques. La complejidad de estas dinámicas demanda una visión crítica que compartimos en este sitio.
Es evidente un vacío en la formulación de una renovada agenda indígena-campesina que reivindique sus prioridades sociales, económicas y políticas, tan claramente como la agenda agroempresarial vigente y que tiene el respaldo del Estado boliviano. Los indígenas y campesinos requieren urgentemente articular espacios de discusión y formulación de estructuras organizativas fuertes que reemplacen las dinámicas de cooptación y sumisión a otros poderes, y encaren la tarea de una nueva agenda del sector.
El deterioro ambiental fruto de las actividades agroextractivas, la acelerada expansión de la frontera agrícola para monocultivo, la quema de bosques para habilitación de áreas de ganadería, la explotación hidrocarburífera y minera en áreas protegidas y territorios indígenas, son las causales de los conflictos ambientales que merecen una rápida transformación puesto que afectan principalmente a indígenas y campesinos rurales, pero también a la población que vive entre el campo y la ciudad. En este sitio compartimos preocupaciones y reflexiones sobre esta problemática.
El deterioro ambiental fruto de las actividades agroextractivas, la acelerada expansión de la frontera agrícola para monocultivo, la quema de bosques para habilitación de áreas de ganadería, la explotación hidrocarburífera y minera en áreas protegidas y territorios indígenas, son las causales de los conflictos ambientales que merecen una rápida transformación puesto que afectan principalmente a indígenas y campesinos rurales, pero también a la población que vive entre el campo y la ciudad. En este sitio compartimos preocupaciones y reflexiones sobre esta problemática.