El MAS apoyó el No a la autonomía indígena originaria campesina en el referéndum municipal
El poncho wayruru o rojinegro de Valentín Alejo se agita sin cesar por la fuerza del viento. El indígena de más de 60 años, que dirige la Junta Escolar de Sullkatiti Arriba, tiene una interrogante que arrastra desde el referéndum de diciembre pasado. "En mi pueblito no sabemos qué es la autonomía por la que votaron y se pelean los del MAS (Movimiento Al Socialismo) y los de la Macojma (Marka de Ayllus y Comunidades Originarias de Jesús de Machaca). Ojalá que sea lo mejor para nosotros".
En la provincia paceña Ingavi, en el municipio aymara de Jesús de Machaca, el viento de la autonomía también sopla con la misma fuerza tras siglos de pugnas con el Estado, los gobiernos, los partidos políticos y hasta entre lugareños; todo por la instauración de un gobierno local que respete sus usos y costumbres. Sin embargo, hay una paradoja: Machaca está de nuevo dividido por el poder municipal, entre los que impulsaron los pasos del proceso el último quinquenio y los que intentan ahora comandarlo.
EL DESAIRE GUBERNAMENTAL
Los machaqueños sientan soberanía en su territorio desde tiempos inmemoriales, incluso durante la Colonia, cuando sus caciques compraron al contado las tierras a la Corona española. Su rebeldía aymara los llevó a apoyar la insurrección de Túpac Katari a fines del siglo XVIII y a linchar, el 12 de marzo de 1921, al Corregidor nombrado por La Paz, su familia y hacendados tras la muerte por inanición de un comunario apresado, lo que provocó que decenas de originarios fueran masacrados por la rabia y armas militares.
Machaca se extiende en 986 kilómetros cuadrados y tiene más de 13.000 habitantes; más del 90 por ciento son aymaras. Tiene una zona alta donde dominan los cerros y una baja, en la cual se asienta el área urbana. El agro y la crianza de reses, ovejas y camélidos son las principales actividades económicas. Al ingreso de la urbe se erige la plaza, que al mejor estilo colonial porta a la iglesia que es considerada un patrimonio histórico y albergaba hasta el año pasado al principal símbolo del poder: la Casa Municipal.
La lucha por el control indígena del gobierno local resulta épica. No en vano en 1994 el entonces presidente Gonzalo Sánchez de Lozada lanzó precisamente desde Jesús de Machaca la médula de lo que es hoy la descentralización administrativa boliviana: la Ley de Participación Popular. La norma permitió que los machaqueños cortaran en 2002 el cordón umbilical que los unía a la comuna de Viacha; así comenzaron a construir su autonomía política, es decir, un municipio indígena regido por sus usos y costumbres.
En esta apuesta contaron con otra aliada, la Ley de Agrupaciones Ciudadanas y Pueblos Indígenas, que en 2004 desmonopolizó el acceso a los cargos públicos vía partidos políticos. Así nació la sigla política de la Marka de Ayllus y Comunidades Originarias de Jesús de Machaca (Macojma), que mediante un cabildo "eligió" a Adrián Aspi como alcalde, decisión que fue formalizada ante los órganos estatales con más del 60 por ciento de los votos de sus pobladores en los comicios electorales celebrados en ese año.
Desde entonces, los machaqueños intentaron irradiar su modelo indígena: presentaron a la Asamblea Constituyente un plan para edificar las comunas indígenas originarias. Y como no podía ser de otra forma, con la apertura de la nueva Carta Magna al empoderamiento indígena y la promulgación del Decreto Supremo 231, ingresaron en la carrera por convertir formalmente su municipio en una "autonomía indígena originaria campesina", mediante el referéndum implementado el 6 de diciembre reciente.
En la consulta, 56 por ciento votó por el Sí a la conversión. Aspi recuerda que hubo alegría porque se pensó que desde ese momento las urnas ya no iban a ser el canal para nombrar a sus autoridades edilicias, sino el Magno Cabildo. Pero llegó el primer desaire gubernamental: el 4 de abril deben elegir un gobierno municipal transitorio bajo lo que Aspi denomina "modelo colonial y liberal", con urnas y la presencia de partidos políticos. "El Estado y el Gobierno nos comprometieron una cosa y no han cumplido".
Sin embargo, lo que más preocupa a los machaqueños desde diciembre, es la escisión interna. Más allá de la división de Jesús de Machaca en dos markas o pueblos principales —la "de abajo", liderada por la Macojma, y la "de arriba", con la Marka de Ayllus y Comunidades Originarias de Arax Suxta (MACOAS)—, de sus 71 comunidades aglutinadas en 26 ayllus y de sus cinco unidades territoriales; la pugna por el poder local instaló dos bandos enfrentados: los machaqueños de la Macojma y los del MAS.
LA "PROPIEDAD" DEL PROCESO
El mallku Lázaro Guarachi se declara masista, más aún, se hace llamar "evista", pero ante todo se considera machaqueño. "Apoyamos al MAS en lo nacional y en lo departamental, pero en aquí, en mi tierra, mi voto será por Fidel Mamani". Éste es el postulante de la Macojma para las próximas justas electorales a la Alcaldía. Mamani asumió la responsabilidad bajo el sistema tradicional: fue el aspirante que tuvo la fila más larga de adeptos en el cabildo celebrado hace poco por autoridades originarias de la localidad.
Su rival es Moisés Quizo, del MAS. El partido oficialista no aceptó formar parte de la sigla indígena porque está seguro de tomar las riendas de la comuna por su arrastre en las recientes citas electorales nacionales. Esto es lo que ha escindido a Jesús de Machaca entre los que no apoyan al MAS sólo en Machaca y los fieles al partido. Y para derrotar a la Macojma —y en contra de una de las banderas políticas del Gobierno—, los machaqueños del MAS incentivaron el No a la autonomía en el referéndum de diciembre de 2009.
Aspi sostiene que ello explica que el Sí no ganó con alta votación en esa fecha (obtuvo 56 por ciento) y califica este hecho como una puñalada en la espalda de la lucha histórica de su pueblo por la autodeterminación. Con las fotos de Evo Morales en la parte superior de la pared de su oficina, adornadas por los colores de la wiphala, el Alcalde sentencia: "En los 11 municipios del país que vamos a la autonomía, los masistas quieren llegar solos a la Alcaldía y el Concejo, cuando debían apoyar el fortalecimiento del proceso hecho por estos municipios, no dividirnos en el interior".
El MAS ha abierto, por su parte, al menos dos casas de campaña en la zona urbana de Machaca, que sobresalen por sus fachadas azules. El jefe partidario cantonal, Felipe Chambilla, informa que el desmarque de los jefes de la Macojma se debe a que ellos, por su cuenta, definieron que la comuna se convierta en autonomía indígena. "Por eso nos opusimos al referéndum. La mayoría no estaba de acuerdo con el Sí, pero ellos convencieron a la gente". No obstante, a pesar de la objeción, los masistas se han subido al carro y quieren impulsar el proceso desde el municipio.
"Lo hecho por la Macojma ha dividido a Machaca porque muchos desconfían de lo que quieren hacer los mallkus. Aparte, en sus cabildos sólo participan dirigentes originarios y ex autoridades, no hay espacio para los jóvenes y los que no accedieron a estos cargos, así no podemos ser candidatos. Y si se imponen los de la Macojma como lo hacen ahora, qué nos harán cuando entre la autonomía. Eso no puede ser. En cambio el MAS está abierto para todos, para quien quiera hacer buenas cosas por Machaca".
Gregorio Magno, otro mallku machaqueño, se limpia la boca con rabia al contestar qué opina de los masistas locales que quieren arribar a la Alcaldía. "Son aprovechadores, si todo Machaca siempre ha querido ser autónomo". En consonancia, desde su oficina, Aspi comenta que son "resentidos" que no pudieron ser promovidos como candidatos por sus comunidades, "por eso se han ido con el MAS"; y los acusa de buscar que este partido político se adueñe del proceso, cuando es del pueblo de Machaca.
LA AUTONOMÍA IMAGINADA
En medio de las pugnas, están las esperanzas por un futuro que permita salir a los machaqueños de su pobreza material. "Con autonomía ya no vamos a depender del Estado que siempre nos ha olvidado. Mis nietos van a tener futuro y no van a estar yéndose a las ciudades como mis hijos. Aquí sólo se están quedando los viejitos y así no hay esperanza de nuevas generaciones. Esto se puede volver un pueblo fantasma", opina Faustino Condori, quien por más de 40 años ha vivido en carne propia esta dura realidad.
Machaca no tiene ingentes recursos naturales no renovables, sobre todo hidrocarburos, para pensar en una autonomía sustentada en los ingresos económicos otorgados por éstos. "Nosotros sólo queremos autogobernarnos. Desde que tenemos un municipio indígena recién existe un poco de desarrollo", arguye el mallku Magno. "La proyección es autogobernarnos, pero revisamos el plan del Gobierno y parece que los indígenas no vamos a descentralizarnos. Eso se tiene que reformar", subraya el mallku Guarachi.
Aspi resume que Machaca busca tres independencias: la política, la económica y la de aplicación de su justicia comunitaria. Asegura que el rubro agropecuario debe ser el sostén de una autonomía que beneficie con proyectos a los cultivos agrícolas, el ganado lechero y de camélidos, el yeso para cemento, la quinua, el material para ladrillos. "Hay que explotar esto para tener dinero y destinarlo cada año a un tema: luz, agua, salud, educación... Estamos a 120 kilómetros de Viacha y no vivimos como seres humanos".
Otra meta trazada en la proyección autonómica del municipio es la formación de microempresas comunales. "Queremos lecherías, y con el producto alimentar el desayuno escolar. La plata se tiene que quedar aquí, no salir a las ciudades para no volver". La primera apuesta de este tipo se ha dado en la aldea de Corpa, donde Teresa y Andrés Condori resucitaron una planta que compra leche para procesar quesos con la marca Qhiswara Ecogranja, que son vendidos a variopintos supermercados de la urbe paceña.
"La tierra se nos está muriendo, está muy parcelada, sólo nos queda la autonomía para que les otorgue a nuestros hijos mejores días en Machaca". El lamento emerge de los labios de Édgar Carita, quien tiene una decena de cabezas de ganado en su comunidad San Pedro de Tana, en la parte baja. "Mi abuelo y mi padre lucharon por que Machaca se autogobierne. Los machaqueños de todos los rincones queremos eso", alega mientras su dedo índice derecho apunta hacia el norte y el sur, el este y el oeste.
El autogobierno es una idea clave en el imaginario machaqueño, y por ello se halla subrayada en el preámbulo del segundo borrador del proyecto de Estatuto Autonómico elaborado por la comuna: "Nuestra buena convivencia con la naturaleza fue interrumpida por el colonialismo inhumano. Pero nuestros antepasados no se dejaron dominar por los españoles y criollos que estaban interesados en nuestras tierras. Nunca hemos tenido patrones. Desde entonces, la lucha por la autodeterminación y autogobierno de nuestros pueblos fue constante".
¿SIN RESQUICIO AL DIÁLOGO?
Mientras, tanto la Macojma como el MAS están seguros de su victoria el 4 de abril. Y Chambilla nombra, a la par, otra razón para que los masistas vayan por cuerda separada: "No podemos dejar que la Macojma sola vaya por la Alcaldía. En un partido de fútbol siempre hay dos equipos que deben competir, y eso es lo que queremos". Informa que su planteamiento autonómico es el mismo que el de su rival: "tener y administrar nuestros recursos económicos", y que los proyectos de su partido serán más viables porque "somos parte del Gobierno nacional".
La Macojma no cierra la puerta al diálogo con los masistas. Su única exigencia para ello es explicada por Aspi: "Tienen que aceptar que no necesitamos del MAS para ir por el gobierno local. Pero eso no quiere decir que no somos masistas: aquí Evo ganó con 95 por ciento de los votos en diciembre. Apoyamos al Gobierno, pero éste tiene que fortalecer nuestra organización ancestral. Si nos politizamos con el MAS, vamos a perder nuestra identidad; y si gana el MAS el 4 de abril, seguro habrá ingobernabilidad".
El bastión masista en Machaca es Corpa, villorio de la parcialidad baja que alguna vez quiso unirse al municipio colindante: Guaqui. Su jiliri mallku Guillermo Condori declara que los habitantes son masistas "a muerte por culpa de la Macojma", porque ésta obliga a la gente en un tema del que "no sabe nada": la autonomía indígena, que no gozó de difusión sobre sus alcances. Las diferencias políticas llevaron al quiebre de la armonía entre comunidades que apoyan a uno u otro candidato, más las planchas para las cinco concejalías.
Tan marcadas son las desavenencias, según machaqueños entrevistados, que los actos proselitistas realizados durante este mes no se libraron de amagos de enfrentamiento. Adeptos de ambos bandos se acusan de provocar las riñas y buscar el conflicto. "Por ahí el domingo 4 de abril hay problemas entre hermanos. Antes no pasaba esto porque todos apoyábamos a Adrián Aspi, era un acuerdo entre los hermanos para que haya paz", cuenta uno de los lugareños que pidió reserva en su identidad.
Como si se alistara a lanzar un presagio, el mallku Guarachi se pone serio, ajusta su poncho y su chicote y asevera que estos "malos tiempos" cambiarán tras los comicios; para ello se remite a la única posible "encuesta" sobre lo que puede pasar en Jesús de Machaca. "Si hemos logrado ganar en diciembre con el 56 por ciento de votos por el Sí a la autonomía, seguro que vamos a repetir ese resultado en abril; y con eso los del MAS van a tener que unirse a nosotros".
En el bando neutral están los urus iruitos, miembros de otra etnia que habitan en una zona lacustre del municipio machaqueño y que son parte del sistema comunal local. "Gane quien gane, que no haya problemas", pide Desiderio López, mientras alista su bote para emprender otra travesía en busca de peces para vender y alimentar a su familia. "No es bueno que nos dividamos", complementa en medio de un paisaje donde sobresalen casas de planta circular y con techos cónicos de paja.
EL ABRIL DE LA DISCORDIA
En este intríngulis, ¿quién tiene la razón? ¿Los de la Macojma o los del MAS? El sociólogo Esteban Ticona analiza que el proceso de reconocimiento estatal de la autonomía en Machaca no puede estar libre de esta paradójica división entre el movimiento indígena local y lo que llama una "vertiente" machaqueña del masismo, que intenta utilizar de "manera muy negativa" la sigla partidaria. Para él, lo lógico era que el MAS apoye la causa de la Macojma y no salgan a relucir intereses y oportunismos personales.
El economista y director de la Fundación TIERRA, Gonzalo Colque, sostiene que esta separación tiene de trasfondo, primero, a un grupo de machaqueños que quiere aprovechar la preferencia electoral por el MAS en el altiplano para acceder al poder local y, segundo, el debate interno en el frente oficialista sobre hasta qué punto se va a impulsar la autonomía indígena. "En Machaca quieren autonomía política, incluso del MAS, y éste no entiende que ello no implica que Machaca no lo apoye a nivel nacional, departamental o provincial".
Las rencillas han desencadenado en que la Macojma piense seriamente en una idea anterior: formar una tienda política que no sólo compita por los espacios locales de poder, sino departamentales. "Dicen que hay que unirse al MAS porque la Macojma es chiquitita y el MAS puede llegar a la Prefectura y la Presidencia. Pero si nos unimos las 20 provincias paceñas, con mayoría indígena y campesina, podemos tener 20 gestiones en la Prefectura, aplicando el sistema de rotación. Esto estamos discutiendo", dice Aspi.
Es que los machaqueños quieren que su modelo municipal sea ejemplo nacional y hasta internacional. Por ello no han escatimado esfuerzos para afinar más su propuesta de Estatuto Autonómico, que instaura como método de elección de sus autoridades al cabildo; para así dejar, según el mallku Magno, el sistema de las urnas que sólo provoca "confrontación entre compañeros y la intromisión de los partidos". Dicha norma se abrirá de nuevo a una consulta con las bases.
Eso no es todo. Otra muestra de la rebeldía de los machaqueños y de su intención de dejar atrás su pasado colonial es la salida de su Casa Municipal de la plaza de armas, rodeada por la iglesia y propiedades particulares, a una construcción de dos pisos alrededor de la cual se edificarán una rotonda donde flameen la bandera de Bolivia y la wiphala, un espacio ceremonial y los lotes de los 26 ayllus de la comuna. Para Aspi, la antigua glorieta será una reliquia que tendrá como principal finalidad el turismo. "Hicimos la Casa porque también tenemos derecho a la modernidad".
En tono de broma, hay machaqueños de la Macojma que comentan que "lo pasado" quedó en la vieja plaza junto con los del MAS, con una de sus oficinas proselitistas. Aunque no hay broma que valga para Valentín Alejo por lo que acontece en su territorio. "La Macojma y el MAS nos han ayudado, y tienen que unirse, el poder es para compartir. Eso depende de ellos; total, en mi pueblito de 20 personas nos atenemos a lo que ellos decidan". Así Machaca escribe otra página en su historia por tomar el poder local.
El municipio de los "de arriba" y los "de abajo"
Jesús de Machaca es uno de los municipios aymaras más representativos. Antes llevó el nombre de Qhunqhu Wankani y era distrito municipal de la comuna de Viacha; ello cambió en 2002 con la promulgación de la Ley del Congreso Nacional 2351. Según un informe de la Fundación Tierra, se localiza en la parte altiplánica del departamento de La Paz, en la provincia Ingavi, y tiene una extensión territorial de 939 kilómetros cuadrados. Su población, de acuerdo con el Censo del Instituto Nacional de Estadística de 2001, es de 13.247 habitantes.
La unidad territorial de menor escala es la comunidad, y el alcalde Adrián Aspi asegura que hay 71de ellas que se aglutinan en 26 ayllus originarios, los cuales a la par se unen en cinco unidades territoriales que funcionan como una especie de circunscripciones electorales indígenas, de las cuales emergen los cinco concejales de la Alcaldía, elegidos como sucede en las circunscripciones uninominales citadinas. Aparte, Jesús de Machaca está dividida en dos markas o pueblos principales que expresan la dualidad invocada por el mundo aymara: Parcial Arriba, o Arax Suxta, y Parcial Abajo, o Manqha Suxta.
En los años 80, Machaca revaloró su sistema de ayllus dejado por los sindicatos emergentes tras la Revolución de 1952. Además la región machaqueña, según un informe del Centro Boliviano de Estudios Multidisciplinarios, involucraba antaño a las tres Machacas: Jesús, San Andrés y Santiago de Machaca del antiguo Pakasä (paradero de las águilas) o Paka Jaqi (hombre águila), que según mapas de la Colonia temprana y de la época colonial probablemente comprendía un territorio que pasaba por las tierras de las actuales repúblicas de Bolivia, Perú y Chile.
"Su gran reto es la construcción de interculturalidad"
El campo agropecuario sigue siendo una apuesta muy seria en Jesús de Machaca. Aparte, hay un mundo artesanal para aprovechar, como en el espacio arqueológico de Qhunqhu Wankani, que se dice que es de la época de Tiwanaku y que la autonomía y sus proyectos pueden convertir en un paso turístico secundario... El gran reto local va a ser la construcción verdadera de una interculturalidad, cuando la experiencia histórica regional de poder y de política va a comenzar a ser fortalecida concretamente. Y eso le va a permitir pensar en términos económicos, educativos, culturales, en una serie de tareas que pueden ser de gran envergadura. Así puede iluminar o permitir la inspiración de otras regiones, el país e incluso el mundo.
Lo que pasa ahora es que el Estado plurinacional está reconociendo a los pueblos indígenas, y en Machaca lo hace a un sistema (de gobierno local mediante usos y costumbres) que existió de facto. Machaca siempre ha estado ejerciendo sus derechos locales de un manejo territorial. O sea, el Estado Plurinacional está reconociendo una formalidad del poder; esto a partir de la nueva Constitución y bajo la forma de autonomías indígenas. Machaca estuvo en contra cuando un Estado despótico lo masacró, en 1921, y éste y otros pueblos han contribuido para la iniciación del Estado plurinacional que no tiene que ver mucho con el Estado nación, porque reconoce la diversidad de sus pueblos, y no así a una sola cultura como la hegemónica y la dominante.
El Estatuto plantea una autonomía abierta y unitaria
El municipio machaqueño también es pionero en la elaboración de su Estatuto Autonómico que ya va en la versión de segundo borrador, y se alista una nueva consulta a las bases para afinar la propuesta. Ésta plantea en su artículo 1 el "modelo autonómico" bajo el siguiente tenor: "La Marka Autónoma Originaria de Jesús de Machaca (Maojma) se constituye en una autonomía abierta y unitaria, donde la instancia máxima de decisión es el Magno Cabildo (Jach'a Tantachawi) de autoridades originarias, y que para su gobierno adopta una democracia participativa, directa y comunitaria. Esta autonomía se constituye de acuerdo a las normas y procedimientos propios"
En cuanto al derecho a la consulta refiere: "La Maojma tiene el derecho a ser consultada mediante procedimientos apropiados y en particular a través de sus instituciones, cada vez que se prevean medidas legislativas o administrativas susceptibles de afectarlas. En este marco se garantizará el derecho a la consulta previa obligatoria realizada por el Estado, de buena fe y concertada, respecto a la explotación de los recursos naturales no renovables existentes en las comunidades, ayllus y en el espacio territorial de la Marka Autónoma Originaria de Jesús de Machaca".
Sobre el autogobierno dice que la autoridad máxima del gobierno autónomo es el Magno Cabildo de la Maojma, compuesto por los Ayllus y Comunidades Originarias en forma unitaria. La autoridad máxima de Maojma es el Jach'a Mallku y su Jach'a Mallku Tayka, que serán elegidos en forma rotativa por gestión. Y la autoridad máxima de cada ayllu es el Jilïri Mallku Awki y su Jilïri Mallku Tayka y la de las comunidades originarias es el Mallku originario y su Mallku Tayka.
"Machaca se juega su independencia partidaria"
Un plan a mediano plazo en Jesús de Machaca es cómo ser una región con ingresos propios que pueden o no crecer con la autonomía indígena. Con ésta, por ejemplo, se puede generar empresas municipales, público-indígenas. También los machaqueños quieren aprovechar las ventajas en la Constitución Política del Estado sobre el aprovechamiento y gestión de recursos naturales no renovables o renovables. Aparte, con la autonomía tendrán que hacer algo para una gestión colectiva de su tierra y territorio, porque en el municipio la gente es pequeña propietaria y no paga impuestos por la tierra, pero se encuentra dispuesta a la creación de un mecanismo que garantice seguridad jurídica a sus derechos propietarios.
Machaca y la apuesta de la autonomía indígena se juegan su independencia político partidaria en abril. Si la Macojma logra tomar el gobierno municipal transitorio, seguramente va a impulsar con mayor fuerza la implementación de la autonomía, la redacción y aprobación del Estatuto Autonómico, la renovación de autoridades para tener una autonomía indígena originario campesina. Si no, será una llamada de atención de que falta debate, ajustes y quedará por delante ver la decisión política del Gobierno de llevar o no adelante la autonomía indígena. Y si los candidatos del MAS y del Gobierno abortan esta propuesta autonómica instalada en la Constitución e impulsada por ambos sectores, sería una completa contradicción.