(Fundación TIERRA).- La novena marcha indígena afronta una emergencia de salud, según calificó el presidente de la Confederación de Pueblos Indígenas de Bolivia (Cidob), Adolfo Chávez. Alrededor de 20 caminantes, de los cuales la mayoría son niños, fueron evacuados a los centros de salud de San Borja. Entre los pequeños está uno de los hijos de la presidenta del Comité de Marcha, Bertha Bejarano.
Las lluvias de los otros días y las bajas temperaturas provocaron esta situación. Los marchistas padecen resfríos fuertes y otros males derivados de esas infecciones. La columna indígena se encuentra retenida desde el lunes en la comunidad Totaizal, distante a 65 kilómetros de San Borja.
Sólo una médica y una enfermera, dependientes de la Cidob, atienden a los marchistas. Ambas especialistas solicitaron en reiteradas oportunidades la donación de insumos médicos para tratar a los movilizados. La gente requiere medicamentos contra las Infecciones Respiratorias Agudas (IRA), dolores musculares y antialérgicos.
Chávez comentó que, además, la líder indígena Laida Humadai, de la comisión de logística de la marcha, fue trasladada a un nosocomio de Trinidad, con un diagnóstico de peritonitis.
Sobre otro tema, el líder de la Cidob comentó que la marcha retomará la carretera mañana. "Caminaremos 20 kilómetros hasta un lugar llamado Dos Islas. Una avanzada irá allí, esta tarde, para armar carpas de refugio para los marchistas". Como la lluvia ha cesado, los indígenas esperan que la carretera seque para continuar su recorrido hacia la ciudad de La Paz.
Retenidos
Una persistente lluvia y un surazo (temporal con viento y frío) retienen desde el lunes a los marchistas en la comunidad Totaizal, a 65 kilómetros de San Borja, en el departamento del Beni. A la par, varios indígenas que tienen la intención de sumarse a la novena marcha no pueden cumplir su cometido, porque están detenidos en Trinidad. El exceso de humedad anegó la carretera de greda y la ha vuelto casi intransitable.
Desde el domingo, la lluvia persiste en varios sectores del Beni, y el camino que une esta capital con La Paz está anegado. La greda de la ruta dificulta la circulación, incluso, de camiones grandes. Como resultado, la columna indígena no puede dejar Totaizal. En este lugar, la gente espera que el clima mejore y recibe atención médica para curar sus dolores musculares, ampollas en los pies y resfríos.
Mientras tanto, en la capital de Beni indígenas del TIPNIS (Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro-Sécure) aguardan que el lodazal desaparezca o, al menos, disminuya para alcanzar a la columna indígena, que está a más de 150 kilómetros de esa ciudad. "Hay cinco comunarios de San Antonio de Imose, una comunidad de la zona central del TIPNIS, que no pueden dejar la capital", informó el presidente de la Subcentral TIPNIS Fernando Vargas, quien se encuentra en esa ciudad, mientras se recupera del dengue que le afecta desde el mes pasado.