Sembrar soya es como jugar a la lotería, concluyó un estudio realizado por Miguel Urioste de la Fundación TIERRA.
"Hay una mirada enceguecida de corto plazo y de ganancia rápida. Sembrar soya es como jugar a la lotería y lleva a la concentración de la propiedad de la tierra y a que los pequeños productores se endeuden, estén obligados a vender sus tierras o que no puedan aguantar dos años de crisis y que al final igual vendan sus tierras", afirma el investigador citado por Marco Octavio Rivera en un estudio divulgado por Lidema.
Agrega que la zona de tierras bajas del este, como son Pailón, San Julián y Cuatro Cañadas, ha disminuido su producción a la mitad y hay una pérdida de nutrientes de su suelo.
Sostiene que la agricultura de la soya a escala industrial, es decir superficies de cultivos mayores a 500 hectáreas, corresponde a la modalidad de sistemas productivos expoliativos y provienen de lógicas empresariales y corporativas destinadas a maximizar la productividad y la acumulación de capitales.