La Fundación TIERRA ha presentado el informe de investigación 2012 "¿Comer de nuestra tierra? Estudios de caso sobre tierra y producción de alimentos en Bolivia.", escrito por varios investigadores que han analizado las características, los logros y las limitaciones de diversos sectores productivos, respecto de la producción de alimentos, la articulación al mercado y la seguridad alimentaria. José Luis Eyzaguirre, Enrique Castañón Ballivián, Miguel Urioste, Rossmary Jaldín, Susana Mejillones son los autores del libro que se presentó la semana pasada.
OH! entrevistó a Juan Pablo Chumacero, director de la Fundación TIERRA acerca de este y otros temas relacionados a la seguridad alimentaria y a la llamada soberanía alimentaria.
OH! ¿Cuál es la principal conclusión a la que se llega en este estudio?
Estamos muy preocupados no sólo por el acceso y la tenencia de la tierra, sino por el uso de la misma. En este estudio, que es la primera fase, estamos mostrando casos exitosos respecto a distintas situaciones de tenencia de tierra y producción de alimentos y la situación generalizada de la seguridad alimentaria en el país. Nos hemos enfocado en los pequeños campesinos, y hemos identificado zonas altamente productivas, no hemos entrado a zonas radicalmente pobres. Nuestra mirada a la seguridad alimentaria todavía es a nivel local. Como país dependemos de la importación de alimentos claves como el tema de la harina. Se ha visto que ahora se depende mucho de la importación de productos de Perú y Chile, y basta ver cómo funcionan los mercados locales para saber que no tenemos la capacidad de producir el 100% de nuestros alimentos. Dada la interrelación de mercados que existen en la región es lógico que en determinados productos haya intercambio.
OH! ¿Cómo se espera que este estudio tenga incidencia sobre las políticas públicas?
Creo que es un tema de diseñar la política pública en términos de buscar objetivos de seguridad y soberanía alimentaria de manera más articulada con la realidad en términos de lo que consume la población y qué es lo que necesita. En este sentido se necesita un mayor involucramiento del sector productivo con el Estado y también con los sectores urbanos que son los principales consumidores.
En determinados temas estamos encontrando una apertura muy interesante del gobierno, a nivel de técnicos y direcciones existe una necesidad de información, de generación de estadísticas, y en ese sentido estamos apoyando a bases de datos de información útil.
Por otro lado hemos encontrado que los ejemplos más exitosos respecto a la utilización de tierras, equidad en la tenencia, etc., se están dando con una participación muy importante de los gobiernos municipales, que en determinados casos han podido articular a los sectores productivos de las zonas, a los sectores urbanos, a los consumidores, etc. Y gracias a esa formación de alianzas se están generando resultados muy interesantes. La política pública no debe sólo debe plantearse a nivel nacional y de leyes sino también a nivel de acciones, proyectos e iniciativas que a nivel local puede tener resultados muy interesantes y a partir de ahí escalar hacia lo nacional.
Esta mirada me parece importante en la medida en que se revalida un actor fundamental del desarrollo local como es el municipio y las organizaciones a ese nivel que están menos politizadas y tienen un compromiso más directo con la gente en términos de ejecutar proyectos y mejorar las condiciones.
OH! ¿Qué problemas se han identificado como los más importantes?
Hemos elegido casos interesantes en término de soporte a la producción, la mayoría positivos otros no tanto, hemos estado en Cuatro Cañadas viendo el aporte del pequeño productor en la producción de oleaginosas, en Comarapa, que tiene un nivel de producción muy interesante en hortalizas, frutas y legumbres, también en Tiahuanaku que tiene una producción lechera importante, en Yanacachi que es una zona de producción de coca, y de explotación de castaña y maíz, y en Villa Serrano, que es un área de agricultura tradicional ligada al minifundio.
Una de las principales constataciones es que la gente no está produciendo para el autoconsumo, sino que se produce para el mercado, y esto cambia la lógica de la producción porque antes se entendía que la producción agrícola era un medio para satisfacer las necesidad de la familia, ahora la gente produce alimentos que se consumen mucho en el mercado para generar ingresos y con esos ingresos comprar alimentos para satisfacer las necesidades alimenticias de las familias. En Yanacachi esto es muy llamativo, la gente se ha especializado en el monocultivo de coca, genera una gran cantidad de ingresos y con eso abastece sus necesidades, desde comprar harina o aceite hasta un televisor de plasma, y resulta paradójico que salga a La Paz para comprar alimentos y tenga el dinero como para hacerlo. Lo mismo sucede en Cuatro Cañadas y un par de regiones más. Esto genera un cambio en las estrategias de consumo.
OH! ¿Cuál es el impacto de esto?
Esto va en la lógica de que la agricultura es un medio de generación de ingresos en el cual hay que maximizar la producción a costa de lo que sea. Se está involucrando un proceso de intensificación de uso de la tierra con pérdida de criterios de sostenibilidad, con aplicación indiscriminada de agroquímicos, y con el correspondiente impacto al medio ambiente y el deterioro de las condiciones de producción. Es muy frecuente encontrar productores que tienen una producción destinada al mercado fumigada con agroquímicos, y una serie de tecnologías para producir más, que no consumen, y más bien mantienen una parcela pequeña con verduras para ellos, orgánicas, saludables, etc. Lo mismo sucede en el tema de la coca. La lógica perversa del mercado y de la búsqueda de generación de ingresos está determinando prácticas que no son sostenibles ni ambientalmente saludables.
OH! Sin embargo el mercado no va a dejar de existir, ¿Qué puede hacerse para fomentar la agricultura sostenible?
El avance de la frontera agrícola es evidente en algunas zonas, principalmente en Cuatro Cañadas como en otras regiones donde hay presión sobre los recursos. Además la gente está buscando formas no agrícolas de generar bienestar y recursos, en Yanacachi es importante el peso de la economía minera por ejemplo. Nosotros hemos recogido casos donde el mercado como intermediador tiene un rol fundamental, y nos parece importante hacerlo porque no hay que negar la existencia del mercado, es una instancia que existe y que hay que saber controlar para aprovechar lo que puede brindar. Un mercado sin control genera distorsiones y se vuelve perverso, pero regulado y con la participación del Estado, de las organizaciones de productores y del mismo consumidor, puede servir para distribuir recursos de manera más equitativa.
OH! ¿Cuál es en realidad la diferencia entre seguridad y soberanía alimentaria?
Se comenzó un debate sobre este tema pero nos dimos cuenta que no es lo más importante, en los hechos las diferencias son más de orden semántico y en el éter de la teoría, pero en la práctica estamos hablando de cuál es la disponibilidad de alimentos en el país, la capacidad de la gente para acceder a ellos, qué tipo de uso se está dando a la tierra y si este uso puede ser sostenible con el tiempo. El mismo Gobierno ha entrado a un debate sobre esto, y creo que de alguna manera resolvieron el asunto hablando de seguridad alimentaria con soberanía, una forma intermedia: trabajar sobre la seguridad alimentaria reconociendo que existen mercados, que dependemos de algunos de ellos para satisfacer nuestras demandas, y que las políticas relacionadas respecto a cómo funcionan estos mercados se toman soberanamente.
OH! ¿Es sostenible el uso de la tierra tal y como se está trabajando actualmente?
Como va la cosa es preciso profundizar la atención de la sociedad civil y del Estado en cuanto a la forma en que estamos haciendo agricultura en el país. Creo que en algunas esferas se piensa que es en otros países donde se encuentran los grandes impactos ambientales por el uso de agroquímicos y tecnologías enemigas del medio ambiente, pero la verdad es que en Bolivia venimos hace 30 años explotando la tierra de una manera indiscriminada y sin ninguna consideración en términos de sostenibilidad y de mantenimiento de nuestras escasas opciones productivas.
Hemos encontrado a nivel local, hablando con los trabajadores de las postas sanitarias, un evidente aumento de determinados problemas de salud, por ejemplo en áreas cocaleras se encuentra primero una mayor incidencia de afectaciones gastrointestinales, que parece ser atribuible al consumo de coca excesivamente fumigada, y además un notorio aumento de problemas respiratorios y de vista, por la falta de empleo de medidas de salubridad a la hora de fumigar. Y hay experiencias similares en varios lugares, entonces no se está discutiendo realmente qué hacemos en la agricultura y también en la ganadería, para controlar plagas: esta discusión sobre agroquímicos tiene que ser mucho más seria. Muy poca gente sabe lo que realmente estamos comiendo.
Por Mónica Oblitas Zamora