En su mayoría de nacionalidad boliviana, los miembros de las colonias menonitas atraviesan problemas de fragmentación de la tierra y diferenciación social interna, dice Adalberto J. Kopp, en un estudio descriptivo de las colonias menonitas en Santa Cruz.
Con el respaldo de Fundación Tierra, Adalberto J. Kopp presentó el pasado miércoles el libro “Las colonias menonitas en Bolivia. Antecedentes, asentamientos y propuestas para un diálogo” (2015). El comentario estuvo a cargo del ministro de Gobierno, Carlos Romero.
Los menonitas en el país, según el estudio, están asentados en 52 colonias, ocupando 645 mil hectáreas, y son aproximadamente unas 56.100 personas. En esta entrevista con el PD-PIEB, Kopp comenta algunos aspectos de sus hallazgos y análisis.
Se dice de los menonitas que son extranjeros, que han ampliado la frontera agrícola, pero ¿qué tipo de agricultores son los menonitas: grandes, medianos o pequeños?
Eso de que los menonitas sean extranjeros tiene su razón de ser, porque tienen el idioma antiguo alemán, pero el 80% hace dos años y ahora, seguramente, un 85% son de nacionalidad boliviana.
En cuanto a sus sistemas agrícolas, ellos han sido invitados desde los años 50 por los gobiernos bolivianos para, entre comillas, traer capital y tecnología. Lo hicieron al principio. No han llegado solamente, en los años 50, familias pobres de Paraguay, a partir del 68 cuatro colonias de mexicanos han fundado cuatro colonias al sur de Santa Cruz, ellos metieron la agroindustria, todavía no en la forma de ahora. Son precursores de la soya en Bolivia, pero no de la soya transgénica, ese paquete lo aprendieron desde la ANAPO, con los brasileros. Los menonitas son tan depredadores con esos métodos de la soya transgénica como cualquier otro nacional o brasilero; ahora, eso cuesta dinero. Entre los menonitas hay ricos y pobres, los pobres no pueden meterse mucho con la agroindustria, tienen menos tierra que los más grandes. Mi impresión, pero eso necesita una investigación más profunda, es que están bastante diversificados en su producción.
Los menonitas ocupan 650 mil hectáreas, que es más o menos la cuarta parte de la superficie cultivada en Santa Cruz, y solamente dedican una quinta o cuarta parte a la soya. Son grandes lecheros también. El libro tiene el sentido de poner en su ángulo correcto muchos prejuicios que circulan en torno a los menonitas.
Usted habla de una diferenciación interna, ¿de qué tipo es la brecha entre los propietarios más grandes y los más pequeños?
No puedo decirlo, esto es un estudio exploratorio, pero he notado diferencias entre ricos y pobres, y medianos, que se manifiesta especialmente en las colonias más antiguas, de fines de los 60. En las nuevas (colonias) casi todo es igual, pero en las antiguas ya no tienen las 50 hectáreas que corresponde en teoría a cada familia, sino tienen 10, 15, 20 hectáreas. Un jefe me contó: ‘Mira, para mi hijo yo le voy a dar de lo mío 10 hectáreas, el futuro consuegro trae otras cinco, el resto él tiene que adquirir’.
Y eso es minifundio a nivel de la zona…
Es una pequeña propiedad, claro. En Santa Cruz, por algunas circunstancias, la pequeña propiedad son 50 hectáreas. Son agriculturas familiares dentro del marco protector de la colonia. Una colonia está dividida en campos de 20 a 25 familias, es una organización bastante bien planificada. Con el aumento poblacional de los menonitas, 50 hectáreas por familia es demasiado, pero si ellos logran volver a una agricultura más sensata, manual, familiar, alcanzaría la tierra. Mi hipótesis, y lo que vamos a pedir al Ministro (Carlos Romero), es que se aprovechen los potenciales de los menonitas. Eso no se está haciendo, no se tiene ni un registro correcto y completo, solamente el INRA registra superficies, no población, por el otro lado el Comité Central Menonita, que es entidad auxiliar a las colonias, no registra las superficies, pero sí a la población, hay que combinar. Pienso que el gobierno debería aprovechar este estudio para tener una base de datos, que se puede y se debe corregir, para desarrollar posteriormente una política específica y dialogal con los menonitas.
¿Esos ‘potenciales’ que menciona son a nivel tecnológico, organizativo, cultural?
Ellos tienen mucho miedo, los menonitas en Bolivia son los más conservadores. En cada país donde están (Canadá, México, Para guay y Bolivia), si hay un conflicto (por ejemplo) sobre la cuestión de usar ruedas de goma o ruedas de fierro (en sus carretas) y si se permite en la colonia ruedas de goma, los conservadores se van. Bolivia es el destino más reciente de los menonitas. Se ha escrito todo un libro acerca de que Bolivia es el refugio de los menonitas conservadores, y en este sentido se va a necesitar mucha sensibilidad para discutir con ellos.