El Plan Nacional de Desarrollo de Gobierno, presentado en 2006, explica a la soberanía alimentaria como "un pilar estratégico de la soberanía nacional"; pese a ello, a más de cuatro años de haberse puesto en marcha, aún no alcanzó su objetivo y más bien todo indica que, en este campo, el país transita en contrasentido. Para los especialistas, la soberanía alimentaria -que el Estado sea capaz de abastecer totalmente, o en un muy alto porcentaje, la demanda interna de alimentos básicos- es una condición estratégica para el desarrollo humano y económico, tal como lo son los recursos naturales y su explotación.
Sin soberanía alimentaria, ¿se cierne el peligro de la inseguridad alimentaria, de la carestía o incluso hambruna?, es decir, que ni aun recurriendo a la importación legal o ilegal de productos se pueda paliar la demanda.
La situación no es extrema ni apunta a ello -según cifras y análisis expuestos en estas páginas-, lo que de todas maneras no oculta la falta de una política estatal (ante las incipientes e insuficientes estrategias gubernamentales) para implementar un aparato productivo autosuficiente, próspero y eficiente.
Gary Rodríguez, gerente del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), explica que "un país puede tener seguridad alimentaria, pero a la vez puede ser altamente dependiente del abastecimiento externo, lo que se traduce en que el Estado importe caro, subsidie y venda barato, generando así un círculo vicioso que desincentiva al productor nacional y, por consiguiente, frena la industrialización".
La situación
Aunque tiene una estable producción de carne de res, pollo, aceite y la mayoría de las hortalizas y frutas, actualmente Bolivia importa grandes cantidades de azúcar y maíz -para subsanar un agudo déficit- además de harina de trigo y otros productos históricamente insuficientes, aunque no necesariamente considerados "de primera necesidad".
Poniendo como ejemplo la importación reciente de azúcar de Colombia (a 45 dólares el quintal, que luego se distribuye a un precio subvencionado de 28 dólares), Rodríguez sostiene que el país ha sufrido un retroceso en cuanto a soberanía alimentaria, porque "antes, salvo en el caso del trigo, nos autoabastecíamos bien, sobre todo de azúcar, pues tenemos enormes ingenios en el oriente".
Pero eso no es todo. Según el Centro de Estudios para el Desarrollo Laboral y Agrario (CEDLA), el Instituto Nacional de Estadística (INE) y el mismo IBCE, entre 2006 y 2009 también se incrementó gradualmente la importación, entre otros productos, de hortalizas, frutas, arroz, productos lácteos, e incluso papa, tubérculo que históricamente abundaba e incluso sobraba para la exportación (ver cuadro adjunto).
Pese a estas evidencias, el viceministro de Desarrollo Rural, Víctor Hugo Vázquez, relativiza el panorama: "el único problema en este momento es el azúcar y el maíz, la importación de la papa y otros productos es algo relativo, por ser excepcional y temporal".
Sin dar detalles específicos, la autoridad anunció un proyecto macro -en alianza con todos los partícipes de la cadena productiva- para fortalecer la industria alimenticia y anuncia como principal estrategia de operación la concesión de créditos y otras facilidades al sector agropecuario.
Quien sí fue más concreto es el presidente Evo Morales que, en su mensaje a la nación del pasado 22 de enero, llamó a los "empresarios, productores, agroindustriales a hacer una alianza estratégica para mejorar la producción", no sólo con el fin de garantizar alimentos en el mercado local, sino también para exportar y generar mayores ingresos para el país.
Asimismo, el Mandatario informó que el Gobierno comprará a los pequeños productores maíz, arroz y trigo a un precio 10% mayor al del mercado internacional, e impulsará la aprobación del seguro agrícola, entre otras medidas.
Factores
Pero ¿por qué llegamos a la situación en que estamos? La respuesta general de gente de diferentes especialidades apunta a la falta de atención, planificación e incentivo, no sólo de la actual administración, pues es algo que se arrastra por décadas.
Un problema crónico tiene que ver con aspectos climatológicos. Basilio Oyardo, presidente de la Asociación de Productos Ecológicos de la provincia paceña de Aroma, explica que "este año, como muchos anteriores, y con seguridad otros tantos a futuro, la producción de papa, cebada y quinua se verá mermada debido a la sequía, algo que no sucedería si el Estado dotara de una vez por todas de un sistema de riego que no deje todo a merced del clima".
La construcción de sistemas de riego está contemplada en el Plan Nacional de Desarrollo, aunque a la fecha no alcanzó un mínimo porcentaje de implementación.
Otro factor desencadenante es el desincentivo productivo que tiene múltiples causas. El agroeconomista Fernando Crespo considera que el Ejecutivo no ha reflejado correctamente la real situación productivo- alimentaria, y que "justo en los últimos años en que los precios de productos agrícolas estaban por las nubes, el Gobierno ha interferido en el sector, aplicando medidas que han desincentivado inversiones".
El claro ejemplo es la prohibición de exportar soya con el argumento de que los industriales priorizaban esta venta en desmedro del abastecimiento interno.
Un tercer fenómeno incidente tiene un doble matiz; se trata de la mengua de la cosecha tradicional del altiplano y los valles. Factor uno: ya no se siembra como antes porque cada vez es mayor la migración del campo a la ciudad; y factor dos: ya no conviene tanto invertir en cultivos –por ejemplo de papa o frutas- cuando grandes cantidades del tubérculo y duraznos, mangos, uvas, etc., llegan a bajo precio de Perú, Chile y Argentina.
Pronósticos
La frágil soberanía alimentaria boliviana está parcial y momentáneamente rota con la masiva e inevitable importación de azúcar, maíz, harina, etc., y por la falta de un plan general y efectivo de desarrollo agroindustrial.
No obstante cortos periodos de escasez, la situación no amenaza con llegar a niveles críticos debido, entre otros factores, a la favorable coyuntura económica local e internacional.
Aún así, Crespo advierte que "no descartaría, como van algunas instituciones públicas, que a futuro Bolivia tenga un serio desabastecimiento de alimentos".
Mauricio Roca, presidente de la Cámara Agropecuaria del Oriente (CAO), aseguró en días pasados a la red Erbol que habrá una crisis -que no colapsó- en la producción alimentaria de 2011, "debido al desincentivo que evitó siembras e inversiones el año pasado, a factores climáticos y otros ", e hizo votos porque el Ejecutivo cumpla su oferta de trabajo conjunto.
Como pocas veces en el presente periodo gubernamental, los sectores privados dieron en los últimos meses ciertas señales de acercamiento con el Gobierno, y hasta beneplácito con algunas acciones y proyectos. Si por algo debería empezar a concretarse esta necesaria unión es por garantizar la soberanía (seguridad) alimentaria.
Víctor Hugo Vásquez:
"El Gobierno trabaja con todos los sectores de la cadena productiva"
Víctor Hugo Vásquez, viceministro de Desarrollo Rural, detalla las acciones que el Ejecutivo aplica y prevé para garantizar el abastecimiento de productos básicos de la canasta familiar.
- ¿Qué acciones se están tomando para evitar el desabastecimiento de alimentos del que algunos sectores alertan?
- Primero queremos aclarar con absoluta certeza que no va a haber ninguna crisis de alimentos porque se está trabajando con los diferentes niveles de la cadena productiva.
A los pequeños y medianos productores se les va a beneficiar con una serie de programas de incentivo, y para los grandes industriales estamos diseñando un sistema de crédito para posibilitar el aumento de la producción.
- ¿Cómo explica entonces las filas en almacenes, las quejas de la población que no puede adquirir azúcar y otros productos, o que los compra a altos precios?
- El hecho de que suban o bajen los precios no tiene que ver con la ausencia del producto en el mercado, tiene que ver con el ciclo productivo por un lado, con el cambio climático, e incluso con el ocultamiento por especulación y agio.
Sin embargo, Bolivia tiene muchos pisos ecológicos y esto le permite diversificar su producción y esa diversificación nos permite garantizar la producción.
- El Presidente convocó a una alianza entre el Gobierno y los privados, ¿ya hay avances?
- Estamos trabajando en eso. Se ha iniciado el diálogo con diferentes sectores y sobre esa base vamos a ir trabajando. La preocupación no es tanto qué va a pasar este año, lo esencial es garantizar el abastecimiento en cinco o diez años.
- Más allá de asegurar el autoabastecimiento, ¿qué otros objetivos tiene la estrategia productiva
que el Gobierno busca implementar junto al agro?
- No nos puede faltar alimento, eso es lo básico y en eso trabajaremos prioritariamente. Como Estado, estamos en la obligación de garantizar la producción de alimentos a precio justo tanto para el productor como para el consumidor.
Después, a la larga debemos convertirnos en un país exportador y de esta forma generar más empleos, más divisas para el país. Y tenemos todas las condiciones para lograrlo.
Opiniones
JUAN PABLO CHUMACERO, investigador de Fundación TIERRA
"Es evidente que desde la perspectiva de la intervención estatal pareciera que se le da mayor atención a la producción agroindustrial de Santa Cruz, por el manejo del precio de la soya, la producción del pollo, el maíz o el arroz".
"Si bien estos productos se consumen masivamente en todo el país, no merece menos atención la industria de la papa del altiplano, por ejemplo. Si uno tiene como objetivo final la soberanía alimentaria, debe prestar atención a todos los productos fundamentales de la canasta familiar".
La gran ventaja de apoyar al sector productivo tradicional, campesino, sea pequeño o mediano, es que de esa manera también se generan condiciones para reducir la pobreza".
FERNANDO CRESPO, Agroeconomista
"El Gobierno puede hacer todo tipo de programas de seguridad y soberanía alimentaria, pero ninguna funcionará si no incluye al sector privado como un aliado. Los agentes privados necesitan del apoyo gubernamental en infraestructura, en políticas comerciales y jurídicas, pero no que controlen o limiten la productividad. En la medida en que el sector público, el Estado, el Gobierno quiera meterse en subsectores, se va a generar un mayor desincentivo para producir alimentos".
"Es incierto saber cómo va a evolucionar la situación, porque en el partido gobernante hay cierta tendencia de radicalizar aún más la postura de que Estado intervenga y supervise directamente el mercado, en otras palabras de que el Estado por sí solo se haga cargo de la producción y la distribución de alimentos".
GARY RODRÍGUEZ, gerente del IBCE
"Aplaudimos el acercamiento que se está dando desde el Poder Ejecutivo al sector productivo, es algo que debió empezar en 2006. Lo que el país necesita es una agenda pública y privada con visión y responsabilidades compartidas.
Una agenda por la producción, por la competitividad, por los empleos, no por la política". "Necesitamos una estrategia nacional de desarrollo que no mire a un año o dos, sino que trascienda los diez o los 20 años para construir un país sólido, con soberanía alimentaria, y para ello no hay otra forma que no sea el trabajo mancomunado, que gobernantes y gobernados se sienten, se miren los ojos, dialoguen y entiendan cada uno sus razones, sus preocupaciones, para empezar a forjar soluciones con visión compartida".
EDUARDO PAZ, presidente de la Cainco
"Para la seguridad y soberanía alimentaria, en el corto plazo hay dos problemas álgidos que urgen solucionar: azúcar y el maíz, en ambos casos no queda otra solución que importar, y de ello ya conversamos con el presidente Evo Morales".
"En el mediano y largo plazo hay grandes oportunidades para el país, y es ahí donde se necesita trabajar en conjunto. Los precios de los alimentos están en un nivel extraordinariamente altos en todo el mundo y Bolivia tiene mucho potencial de producción con miras a exportar".
"Creo que el discurso del Gobierno en el sentido de hacer de Bolivia un país exportador de alimentos va en la dirección correcta. Ahora lo que hay que hacer es sentarse a trabajar".
