Los indígenas ese ejjas son conocidos por su cultura de río y por su actividad pesquera que practican ancestralmente. La población de Eyiyoquibo, ubicada en el norte de La Paz, está en un primer contacto con el Estado boliviano, el que, por su burocracia, no ha logrado generar mecanismos adecuados para atender sus necesidades y garantizar el ejercicio de sus derechos. Sin un espacio por el que moverse, presionados al sedentarismo, su seguridad alimentaria corre riesgo.
Con dos bolsas de yute en las manos y acompañado por representantes de diversas organizaciones, Miguel Supa Gamez —indígena tacana que estaba recluido en el penal de San Pedro— dejó el recinto penitenciario en el que estuvo encerrado más de seis meses. Aunque logró su liberación, su proceso continúa abierto y debe cumplir la detención domiciliaria sin derecho al trabajo, que son parte de las medidas que impuso un juzgado cautelar.